Carl Jung en 3 claves: quién fue, qué es un símbolo y qué son los arquetipos

Para leer el lenguaje

de tus sueños,

tus símbolos y

tu inconsciente.

– CAROLINA

Carolina Ortega Cepeda, autora de Prima Colorum ¿Qué color eres?, exploradora del crecimiento personal y el despertar espiritual a través del color.

¿Quién fue Carl Jung? El médico que descubrió que soñamos en símbolos

Información inconsciente

Un aborigen africano que jamás ha tenido un libro en sus manos puede soñar con los mismos símbolos que un científico en Boston.

Esta imagen, tan sencilla como desconcertante, resume el hallazgo que convirtió a Carl Gustav Jung en uno de los pensadores más influyentes —y más incómodos— del siglo XX.

Porque si dos personas separadas por océanos, idiomas y siglos de cultura sueñan lo mismo, la pregunta es inevitable: ¿de dónde vienen esas imágenes?

Este artículo recorre las tres claves que sostienen su legado: quién fue Jung, qué es un símbolo y qué son los arquetipos. Tres conceptos que no se entienden por separado, porque forman una sola cadena: la energía de la psique se manifiesta como imagen, la imagen se vuelve símbolo y el símbolo, cuando se repite en toda la humanidad, revela un arquetipo.

¿Quién fue Carl Gustav Jung y cuál es su relación con la astrología?

Carl Gustav Jung (1875-1961) fue médico, psiquiatra, psicoanalista y científico suizo. A inicios del siglo XX, junto a Sigmund Freud, sentó las bases de la psicología analítica. Freud había reconocido al inconsciente como un sistema independiente que no está por debajo de la consciencia —no es «subconsciente»— sino que actúa a la par de ella, con sus propias leyes, aunque sus contenidos permanezcan reprimidos u olvidados.

Jung, su alumno más brillante, lo secundó… hasta que sus caminos se separaron. El aprendiz se atrevió a ir más lejos: afirmó que además del inconsciente personal existe un inconsciente colectivo, una idea que —fiel a su estilo— dedujo de un sueño. Narra :

Ahí está la primera razón de su importancia: Jung amplió el mapa de la mente humana. Ya no éramos solo biografía personal y traumas individuales; éramos también herederos de una memoria compartida por toda la especie.

La segunda razón es su valentía. No todas sus teorías gozaron de la popularidad de las de Freud. El inconsciente colectivo y los arquetipos fueron adoptados por la psicología, pero otras de sus investigaciones se intentaron desacreditar porque Jung hurgó en territorios que los ortodoxos no aceptaban: el espiritismo, el tarot, la astrología.

arquetipos y astrología

A través de esta última investigó la sincronicidad y cómo el cosmos «tintura» a la psique. Él mismo declaró que la astrología merecía consideración filosófica, respaldada por hechos verificados estadísticamente. Por eso, un siglo después, es el puente natural entre la psicología transpersonal, la astrología psicológica y la espiritualidad contemporánea: habló el idioma de todas sin traicionar el rigor de ninguna.

¿Qué es un símbolo? La imagen de lo que aún no sabemos que sabemos

Para entender a Jung hay que distinguir tres palabras que solemos confundir: signo, alegoría y símbolo. En Prima Colorum, la protagonista se lo explica a Roque:

—El signo tiene significado fijo y la alegoría es una pista de un contenido consciente —me dice seguro.

—Exacto. El símbolo es la imagen de un contenido en su mayor parte trascendente a la conciencia, que se sospecha pero no se reconoce del todo.

El signo es cerrado: una señal de tránsito significa exactamente lo que significa. La alegoría apunta a algo que ya conocemos. Pero el símbolo es otra cosa: es una imagen viva que presentimos sin poder agotarla. Por eso el símbolo y la imagen son inseparables. Jung lo condensó en una frase que Prima Colorum rescata como llave del libro:

«El proceso simbólico es un vivir en la imagen y de la imagen».

-Jung

Todo se vive en imágenes. Soñamos en imágenes, recordamos en imágenes, intuimos en imágenes. Cuando el inconsciente quiere decirnos algo que la razón todavía no puede formular, no envía un informe: envía una imagen. Un anciano de mirada penetrante, un reloj de arena, un hilo rojo, un rayo que desciende. El símbolo es el lenguaje nativo de la psique profunda, y quien aprende a leerlo —el analista junguiano, el astrólogo, el soñador atento— accede a un conocimiento que la mente despierta apenas sospecha.

¿Cómo intuyó Jung el término «arquetipo» y qué significan los arquetipos?

Aquí la historia se remonta mucho más atrás de Jung: a Platón (427-347 a.C.), quien expuso mediante la Alegoría de la caverna que lo que conocemos es apenas la sombra de la realidad, y que existe un mundo de ideas puras más allá de lo tangible.

El inconsciente según la Alegoría de la caverna de Platón

Jung intuyó que esas «ideas» platónicas no flotaban en un cielo abstracto: vivían dentro de cada psique. Escribió:

«Existen en cada psique disposiciones, formas —ideas en el sentido platónico— inconscientes pero sin embargo activas, es decir, vivas, que prefiguran instintivamente e influencian el pensar, el sentir y el obrar».

A esas formas primigenias las llamó arquetipos: imágenes originarias que emanan de tiempos remotos y guardan el código de las ideas. Jung los identificó rastreando símbolos que se repiten en fantasías, sueños, mitologías y cuentos de culturas de todo el mundo: personajes, situaciones típicas, lugares, caminos. Imágenes que conectan a todas las civilizaciones sin importar el grado cultural de la persona —de ahí el sueño compartido entre el aborigen y el científico de Boston—.

¿Y qué son, en esencia? Prima Colorum lo responde en el mismo diálogo con Roque:

—Primero debes saber que son una forma de energía.

—Ok. Me habías dicho que todos tienen un polo positivo y negativo. —Recuerda Roque.

—Así es. Son símbolos que no pueden ser expresados como signos ni como alegorías.

Los arquetipos son energía psíquica con forma. El propio Jung lo formuló en Símbolos de transformación: todo fenómeno o fuerza es cierta forma de energía, y la forma es la imagen, su modo de manifestación; la energía crea su propia imagen. Por eso el arquetipo de lo divino se manifiesta una y otra vez de forma lumínica e ígnea en tradiciones que nunca se conocieron: Jesús dijo que Dios es luz; Buda halla la plenitud en la iluminación; los hindúes veneraron a Agni, dios del fuego; los persas a Mitra, los incas a Inti, los griegos a Zeus, señor del trueno. Distintas culturas, un mismo molde invisible.

símbolos y arquetipos

Y no son piezas de museo. Los arquetipos actúan hoy, en tu vida: el ánimus y el ánima, la persona —la máscara con la que nos mostramos—, la sombra, el trickster, el viejo sabio que aparece en sueños con el rostro de un maestro o de un padre, el sí-mismo que emerge en la meditación.

En Prima Colorum, la protagonista los reconoce uno a uno en su propia historia: en las personas que ama, en los sueños que la guían, en las ciudades que la transforman. Esa es la propuesta junguiana en su versión más viva: los arquetipos no se estudian, se encuentran.

Jung, símbolo, arquetipo: claves del inconsciente

Ahora las tres claves encajan. Jung es el investigador que se atrevió a tomar en serio las imágenes de la psique. El símbolo es el vehículo: la imagen mediante la cual un contenido trascendente a la consciencia se asoma a nuestra vida —en sueños, mitos, sincronicidades, colores—. Y el arquetipo es la fuente: la forma de energía primigenia, común a toda la humanidad, que se expresa a través de esos símbolos.

Dicho en una línea: el arquetipo es la energía, el símbolo es su imagen y Jung fue quien nos enseñó a leerla.

Para el junguiano, esta cadena es el fundamento del proceso de individuación. Para el psicólogo transpersonal, es la evidencia de que la psique trasciende la biografía. Para el astrólogo, es la razón por la que los planetas funcionan como espejos: según astrólogos y psicólogos transpersonales, los cuerpos celestes encarnan arquetipos en la psique, y los cuatro elementos de la carta astral representan funciones psicológicas. Tres lenguajes distintos para una misma gramática del alma.

Sigue el hilo rojo

Las imágenes que nos habitan son mensajes. Prima Colorum es una novela que recorre ese territorio de la mano de la neurociencia, la alquimia y la psicología transpersonal, con Jung como uno de sus guías —literalmente: aparece en los sueños de la protagonista, sentado a la mesa junto a Saturno y Júpiter, hablando del significado del rojo—.

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Fuente principal: Carolina Ortega Cepeda, Prima Colorum. Citas de Jung referidas en el libro: Los arquetipos y lo inconsciente colectivo; Símbolos de transformación; Sincronicidad.

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