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  • Constelaciones familiares: 6 conceptos para sanar tu árbol

    Constelaciones familiares: 6 conceptos para sanar tu árbol

    Está en tí

    la energía

    para cambiar

    tu destino.

    – CAROLINA

    Carolina Ortega Cepeda, autora de Prima Colorum ¿Qué color eres?, exploradora del crecimiento personal y el despertar espiritual a través del color.

    ¿Y si el nudo que sientes en el pecho no fuera del todo tuyo? ¿Y si vinieras cargando una historia que empezó mucho antes de que nacieras? Este es un viaje hacia tus raíces, tu ADN y las lealtades silenciosas que te unen a tu clan.

    Constelaciones familiares

    Hay una imagen que aparece una y otra vez en las leyendas del mundo: el árbol de la vida. Aparece en el Génesis, en Los Vedas, bajo sus ramas se ilumina Buda y un árbol es el féretro que contiene a Osiris. No es casualidad. Ese árbol es también el tuyo. En su base están las raíces —tus antepasados en especie o parentesco— que se aferran y entrelazan sobre tierra sólida y te dan firmeza. O te hacen sentir sin ellas.

    Las constelaciones familiares son, en esencia, una forma de mirar ese árbol. De descubrir qué historias, qué duelos y qué lealtades siguen vivos en ti sin que lo sepas. Si nunca has oído hablar de ellas, este artículo es para ti: aquí no hay tecnicismos imposibles, solo un mapa para entender por qué a veces repetimos, sin quererlo, la vida de quienes vinieron antes.

    1. ¿Qué es una constelación familiar?

    Imagina que tu familia es un sistema, como un cuerpo. En un cuerpo, nada funciona como un sistema apartado: el cerebro no está completo sin las gónadas, el hemisferio izquierdo sin el derecho. Todo está conectado por corrientes que median de un lado a otro. Tu familia funciona igual. Cada miembro —vivo o muerto, recordado u olvidado— ocupa un lugar y sostiene una parte del equilibrio.

    Una constelación familiar es un ejercicio en el que ese sistema se «pone en escena». Se representan los vínculos, los pesos y los vacíos para que salga a la luz aquello que estaba oculto: un duelo no llorado, un secreto, una injusticia sin reparar, alguien que fue excluido. Al verlo, se puede empezar a reordenar. No para cambiar el pasado, sino para aceptarlo, integrarlo y evolucionar.

    2. Sistemas familiares: una herencia invisible

    Sistemas familiares

    En 1873, Charles Darwin trazó un diagrama que identificaba al ser humano desde su origen hasta hoy. Veinte años después lo llamaron árbol filogenético —de phylon, ‘tribu’, y génesis, ‘generación’—. Ese estudio es posible gracias a una molécula asombrosa: el ADN.

    El ADN es un mensajero. Es capaz de mantener y transmitir información, incluso transformándose a sí mismo con tal de entregar el mensaje a la siguiente célula. Y lo que transporta no es solo el color del cabello o la forma de los ojos de una estirpe: también la forma en que somatizamos las emociones. Las imágenes de nuestros antepasados se almacenan en la memoria genética sin que seamos conscientes de ellas.

    3. Las tres reglas del inconsciente, según Ángeles Wolder

    Aquí está el corazón de por qué las constelaciones funcionan. Esa información heredada obedece a lo que Ángeles Wolder, en El arte de escuchar el cuerpo (2017), describe como las leyes del inconsciente. Y son tan sencillas como reveladoras:

    ¿Entiendes ahora la magnitud? Cuando sientes un miedo que no tiene explicación, una tristeza que no encaja con tu vida o un patrón que se repite generación tras generación, quizá no estés fallando. Quizá estés siendo leal a alguien de tu sistema.

    4. Lealtades invisibles: cuando repetimos sin darnos cuenta

    Platonoff

    Las lealtades invisibles son esos pactos silenciosos que nos atan al clan. Nadie los firma, pero todos los cumplen. Cuando los conflictos se repiten sobre las mismas fechas —una muerte, una ruptura, una pérdida que vuelve en el mismo mes año tras año— los estudios transgeneracionales lo llaman el síndrome del aniversario.

    En Prima Colorum, Catalina lo vive en su propia línea de mujeres. Su madre se casó muy joven, casi escapando; su abuela también se casó muy joven, casi escapando; y de la bisabuela, «quién sabe a qué edad y cómo fue su vida». Un patrón que baja, como en cascada, de mujer a mujer. Hasta que un día Catalina lo nombra en voz alta:

    «¡Cálmate, no haré lo que tú! ¡No huiré, ni me casaré!»  — Catalina a su madre, en Prima Colorum

    Y algo se afloja. La madre entiende, de alguna forma, que los tiempos son distintos, que su hija es distinta. Esa es la buena noticia que sostiene toda esta mirada:

    «Es cierto que tenemos raíces energéticas de nuestros antepasados, pero no son una cadena que nos esclaviza a vivir de la misma forma. Está en ti la energía para cambiar tu destino.»  — Prima Colorum

    5. El campo morfogenético: la red energética que conecta a la tribu

    ¿Cómo se transmite todo esto, incluso cuando no llegamos a conocer a esos antepasados? La respuesta está en algo que la ciencia y la espiritualidad nombran de maneras distintas, pero que apunta a lo mismo: todo es energía, y la energía es paso de información. Físicos, químicos, neurólogos y filósofos coinciden en ello, y lo vemos en lo cotidiano: en la sinapsis que enciende una idea, en el yin y el yang, en los ceros y unos que hacen funcionar tu teléfono. Nada de eso es materia sólida; es información que viaja y da forma.

    Tu cuerpo emite y recibe esa información sin parar. El corazón, por ejemplo, genera el mayor campo electromagnético del organismo, y se enciende tanto con estímulos de afuera: una imagen, una noticia; como de adentro: un recuerdo, una emoción. Vibramos. Y al vibrar, tejemos una red que nos une a los demás. A esa red la llamamos campo morfogenético.

    «Vibramos creando redes y campos energéticos; el campo morfogenético nos conecta con la energía de la tribu.»  — Prima Colorum

    Imagínalo como una red invisible de información que comparte toda tu familia, tu tribu. Por ella circulan no solo los rasgos físicos, sino también emociones, miedos, formas de reaccionar y lealtades. Es el canal por el que una historia vivida hace tres generaciones puede tener influencia en ti, aunque nunca hayas oído hablar de ella.

    6. Tú moldeas tu destino: ¿molde lleno o vacío?

    El biólogo celular Bruce Lipton, en La biología de la creencia, explica que los genes son como moldes de nuestra configuración: moldes que pueden estar llenos o vacíos de energía, y que dependen del entorno y de los estímulos que reciben. Lo descubrió observando a las células en comunidad.

    La metáfora del molde de pastel

    moldes y masa

    Imagina un molde de pastel con forma de rombo. Todo lo que salga de ese molde tendrá forma de rombo… pero no todas las masas tomarán esa forma. Podrá la masa convertirse en baguette, pretzel o empanada. La masa depende del molde o la forma que quieras darle. Con nuestros genes ocurre lo mismo: heredamos la forma del molde. Pero no es algo que nos condiciona.

    ¿Y qué llena esos moldes? Las emociones, las experiencias, el entorno. Los momentos de alta carga emocional dejan huella. Por eso un duelo, una tragedia o un secreto de hace generaciones puede seguir dándote forma hoy: quedó grabado en el molde que recibiste. Y se cala más profundo aún, cuando una situación similar se repite y tú la reprimes.

    Y aquí está la clave que lo transforma todo:

    El entorno puede cambiar, está en tí la energía para cambiar tu destino.

    Este es mi principal mensaje, el de Lipton, Wolder y muchos otros. Es la premisa sobre la cual trabajan las constelaciones familiares: no estamos condenados por nuestros genes ni por nuestra historia familiar.

    Cuando tomamos consciencia de un patrón —cuando lo sentimos, lo nombramos y lo asimilamos en lugar de esconderlo— empezamos a llenar el molde con otra energía. La clave es sentir, afrontar, cuestionar, aprender, fluir y soltar. Así transformamos no solo nuestra energía individual, sino la de todo el árbol. Porque, al final, todo está conectado: todos somos Uno.

    ¿Cómo empezar a mirar tu propio árbol?

    Primeros pasos. Aquí tienes tres invitaciones sencillas para comenzar a escuchar a tu sistema familiar:

    Reconoce que descendemos de una raíz que nos nutre, no nos hace prisioneros de ella. Al contrario: nos permite honrar de dónde venimos y elegir hacia dónde vamos. Somos una nueva rama en el árbol.

    Al final, mirar nuestro árbol es un acto de amor y de valentía. Es entender que tu color —tu forma única de sentir, percibir y estar en el mundo— nace de una larga historia que puedes agradecer, sanar e integrar. La vida depende del filtro con la que la vemos.

    Si buscas una sesión formal de constelaciones familiares te recomiendo visitar: Rakiram


  • Carl Jung en 3 claves: quién fue, qué es un símbolo y qué son los arquetipos

    Carl Jung en 3 claves: quién fue, qué es un símbolo y qué son los arquetipos

    Para leer el lenguaje

    de tus sueños,

    tus símbolos y

    tu inconsciente.

    – CAROLINA

    Carolina Ortega Cepeda, autora de Prima Colorum ¿Qué color eres?, exploradora del crecimiento personal y el despertar espiritual a través del color.

    ¿Quién fue Carl Jung? El médico que descubrió que soñamos en símbolos

    Información inconsciente

    Un aborigen africano que jamás ha tenido un libro en sus manos puede soñar con los mismos símbolos que un científico en Boston.

    Esta imagen, tan sencilla como desconcertante, resume el hallazgo que convirtió a Carl Gustav Jung en uno de los pensadores más influyentes —y más incómodos— del siglo XX.

    Porque si dos personas separadas por océanos, idiomas y siglos de cultura sueñan lo mismo, la pregunta es inevitable: ¿de dónde vienen esas imágenes?

    Este artículo recorre las tres claves que sostienen su legado: quién fue Jung, qué es un símbolo y qué son los arquetipos. Tres conceptos que no se entienden por separado, porque forman una sola cadena: la energía de la psique se manifiesta como imagen, la imagen se vuelve símbolo y el símbolo, cuando se repite en toda la humanidad, revela un arquetipo.

    ¿Quién fue Carl Gustav Jung y cuál es su relación con la astrología?

    Carl Gustav Jung (1875-1961) fue médico, psiquiatra, psicoanalista y científico suizo. A inicios del siglo XX, junto a Sigmund Freud, sentó las bases de la psicología analítica. Freud había reconocido al inconsciente como un sistema independiente que no está por debajo de la consciencia —no es «subconsciente»— sino que actúa a la par de ella, con sus propias leyes, aunque sus contenidos permanezcan reprimidos u olvidados.

    Jung, su alumno más brillante, lo secundó… hasta que sus caminos se separaron. El aprendiz se atrevió a ir más lejos: afirmó que además del inconsciente personal existe un inconsciente colectivo, una idea que —fiel a su estilo— dedujo de un sueño. Narra :

    Ahí está la primera razón de su importancia: Jung amplió el mapa de la mente humana. Ya no éramos solo biografía personal y traumas individuales; éramos también herederos de una memoria compartida por toda la especie.

    La segunda razón es su valentía. No todas sus teorías gozaron de la popularidad de las de Freud. El inconsciente colectivo y los arquetipos fueron adoptados por la psicología, pero otras de sus investigaciones se intentaron desacreditar porque Jung hurgó en territorios que los ortodoxos no aceptaban: el espiritismo, el tarot, la astrología.

    arquetipos y astrología

    A través de esta última investigó la sincronicidad y cómo el cosmos «tintura» a la psique. Él mismo declaró que la astrología merecía consideración filosófica, respaldada por hechos verificados estadísticamente. Por eso, un siglo después, es el puente natural entre la psicología transpersonal, la astrología psicológica y la espiritualidad contemporánea: habló el idioma de todas sin traicionar el rigor de ninguna.

    ¿Qué es un símbolo? La imagen de lo que aún no sabemos que sabemos

    Para entender a Jung hay que distinguir tres palabras que solemos confundir: signo, alegoría y símbolo. En Prima Colorum, la protagonista se lo explica a Roque:

    —El signo tiene significado fijo y la alegoría es una pista de un contenido consciente —me dice seguro.

    —Exacto. El símbolo es la imagen de un contenido en su mayor parte trascendente a la conciencia, que se sospecha pero no se reconoce del todo.

    El signo es cerrado: una señal de tránsito significa exactamente lo que significa. La alegoría apunta a algo que ya conocemos. Pero el símbolo es otra cosa: es una imagen viva que presentimos sin poder agotarla. Por eso el símbolo y la imagen son inseparables. Jung lo condensó en una frase que Prima Colorum rescata como llave del libro:

    «El proceso simbólico es un vivir en la imagen y de la imagen».

    -Jung

    Todo se vive en imágenes. Soñamos en imágenes, recordamos en imágenes, intuimos en imágenes. Cuando el inconsciente quiere decirnos algo que la razón todavía no puede formular, no envía un informe: envía una imagen. Un anciano de mirada penetrante, un reloj de arena, un hilo rojo, un rayo que desciende. El símbolo es el lenguaje nativo de la psique profunda, y quien aprende a leerlo —el analista junguiano, el astrólogo, el soñador atento— accede a un conocimiento que la mente despierta apenas sospecha.

    ¿Cómo intuyó Jung el término «arquetipo» y qué significan los arquetipos?

    Aquí la historia se remonta mucho más atrás de Jung: a Platón (427-347 a.C.), quien expuso mediante la Alegoría de la caverna que lo que conocemos es apenas la sombra de la realidad, y que existe un mundo de ideas puras más allá de lo tangible.

    El inconsciente según la Alegoría de la caverna de Platón

    Jung intuyó que esas «ideas» platónicas no flotaban en un cielo abstracto: vivían dentro de cada psique. Escribió:

    «Existen en cada psique disposiciones, formas —ideas en el sentido platónico— inconscientes pero sin embargo activas, es decir, vivas, que prefiguran instintivamente e influencian el pensar, el sentir y el obrar».

    A esas formas primigenias las llamó arquetipos: imágenes originarias que emanan de tiempos remotos y guardan el código de las ideas. Jung los identificó rastreando símbolos que se repiten en fantasías, sueños, mitologías y cuentos de culturas de todo el mundo: personajes, situaciones típicas, lugares, caminos. Imágenes que conectan a todas las civilizaciones sin importar el grado cultural de la persona —de ahí el sueño compartido entre el aborigen y el científico de Boston—.

    ¿Y qué son, en esencia? Prima Colorum lo responde en el mismo diálogo con Roque:

    —Primero debes saber que son una forma de energía.

    —Ok. Me habías dicho que todos tienen un polo positivo y negativo. —Recuerda Roque.

    —Así es. Son símbolos que no pueden ser expresados como signos ni como alegorías.

    Los arquetipos son energía psíquica con forma. El propio Jung lo formuló en Símbolos de transformación: todo fenómeno o fuerza es cierta forma de energía, y la forma es la imagen, su modo de manifestación; la energía crea su propia imagen. Por eso el arquetipo de lo divino se manifiesta una y otra vez de forma lumínica e ígnea en tradiciones que nunca se conocieron: Jesús dijo que Dios es luz; Buda halla la plenitud en la iluminación; los hindúes veneraron a Agni, dios del fuego; los persas a Mitra, los incas a Inti, los griegos a Zeus, señor del trueno. Distintas culturas, un mismo molde invisible.

    símbolos y arquetipos

    Y no son piezas de museo. Los arquetipos actúan hoy, en tu vida: el ánimus y el ánima, la persona —la máscara con la que nos mostramos—, la sombra, el trickster, el viejo sabio que aparece en sueños con el rostro de un maestro o de un padre, el sí-mismo que emerge en la meditación.

    En Prima Colorum, la protagonista los reconoce uno a uno en su propia historia: en las personas que ama, en los sueños que la guían, en las ciudades que la transforman. Esa es la propuesta junguiana en su versión más viva: los arquetipos no se estudian, se encuentran.

    Jung, símbolo, arquetipo: claves del inconsciente

    Ahora las tres claves encajan. Jung es el investigador que se atrevió a tomar en serio las imágenes de la psique. El símbolo es el vehículo: la imagen mediante la cual un contenido trascendente a la consciencia se asoma a nuestra vida —en sueños, mitos, sincronicidades, colores—. Y el arquetipo es la fuente: la forma de energía primigenia, común a toda la humanidad, que se expresa a través de esos símbolos.

    Dicho en una línea: el arquetipo es la energía, el símbolo es su imagen y Jung fue quien nos enseñó a leerla.

    Para el junguiano, esta cadena es el fundamento del proceso de individuación. Para el psicólogo transpersonal, es la evidencia de que la psique trasciende la biografía. Para el astrólogo, es la razón por la que los planetas funcionan como espejos: según astrólogos y psicólogos transpersonales, los cuerpos celestes encarnan arquetipos en la psique, y los cuatro elementos de la carta astral representan funciones psicológicas. Tres lenguajes distintos para una misma gramática del alma.

    Sigue el hilo rojo

    Las imágenes que nos habitan son mensajes. Prima Colorum es una novela que recorre ese territorio de la mano de la neurociencia, la alquimia y la psicología transpersonal, con Jung como uno de sus guías —literalmente: aparece en los sueños de la protagonista, sentado a la mesa junto a Saturno y Júpiter, hablando del significado del rojo—.

    ¿Quieres saber qué arquetipos hablan a través de ti? Explora Jung, símbolos y arquetipos, descarga el extracto gratuito de Prima Colorum y descubre ¿Qué color eres?.


    Fuente principal: Carolina Ortega Cepeda, Prima Colorum. Citas de Jung referidas en el libro: Los arquetipos y lo inconsciente colectivo; Símbolos de transformación; Sincronicidad.

  • Mensaje del futuro

    Mensaje del futuro

    ¡Hola soy yo! Tú eres yo también.

    Te hablo desde el futuro, vengo a contarte:

    terminamos el primer capítulo,

    estoy trabajando en el segundo,

    he tenido muchos sueños y

    mensajes desde otras dimensiones

    Atte. Cata del futuro, 2020

    La información a la que accederás es de tipo «azul». La conocerás a través de varios métodos: leerás, orarás, meditarás, recitarás sánscrito, el péndulo y las gemas te guiarán. Has dado una cordial bienvenida a la intuición, la función relegada. Aprenderás mucho, estás haciendo un gran trabajo de investigación. Hablarás interminables horas con el «sí-mismo» —conmigo—. Cuestiónate, responde, reprende, perdona, olvida, obsérvate al actuar. Deja la mente en blanco el mayor tiempo posible para sentir al Universo. Contempla el interior sin preocuparte por lo que ves. Siente, recibe energía sin querer saber cómo, el espíritu nos guiará. Agradece siempre, repite:

    «Que sean tus ideas en mí,
    dame experiencias que me hagan sentirte,
    sabiduría para asimilarlas, investigar, descubrir, intuir.
    Lo ideal para vivir en la luz»

    ¿Recuerdas que Lucía nos recomendó leer El tercer ojo, El sendero del mago y El alquimista? El tercer ojo lo leíste nuevamente hace poco, nos gustó, nos hizo revivir Nepal. Un libro con muchas críticas, el autor Lobsang Rampa, no fue un monje en la realidad actual, debió serlo en otra, a través de los hilos del tiempo y el espacio. El sendero del mago de Deepak Chopra habla al mago. A quien quiera serlo. A quien crea en la magia, en Merlín o en su arquetipo. El alquimista de Paulo Coelho me recordó que tengo que creer en mis sueños. Los sueños se les cumplen más a los que sueñan que a quienes no. Y que cuando sueñas, el inconsciente te da pistas para llegar al tesoro escondido, esto último no lo recordaba de la primera vez que lo leímos. Presta atención a lo que soñarás en los siguientes días, tendrás un hermoso regalo de Navidad.

    Magos y musas

    Mensaje del futuro

    Amanecer del 25/12/2018

    Galicia y las hierbas amargas

    Galicia, estoy en los campos de Merlín, el «viejo sabio», maestro y mago. Después estoy sentada frente a un maestro oriental en el filo de una acequia (como la de La Calerita de los Paz, donde hacíamos fogatas). Mi maestro tiene un gran parecido con Kublai Khan,[1] está del otro lado de la acequia preparando una pócima en el fuego, hecha con flores y hierbas amargas. La tomaré como preparación para el camino a la iluminación.[2] Lo observo.

    Estoy probando la paradoja del tiempo y el espacio. Escribo desde el futuro, he soñado y mandado mensajes a nuestra consciencia, como lo hice con el sueño de Roque y ahora con este. Cumplimos con el anhelo de la flor azul de los filósofos en el Romanticismo.

    What if you slept? And what if, in your sleep, you dreamed? And what if, in your dream, you went to heaven and there plucked a rare and beautiful flower?And what if, when you awoke, you had the flower in your hand? Ah, what then?

    ¿Y si durmieras? ¿Y si en tu sueño soñaras? ¿Y si soñaras que vas al cielo y allí recoges una extraña y hermosa flor? ¿Y si cuando despertaras tuvieras la flor en tu mano?¿Ah, entonces qué?

    Atribuido a Samuel Taylor Coleridge. Poeta del Romanticismo

    Lola e Ignacio vendrán de visita, traerán el libro Los arquetipos y lo inconsciente colectivo de Jung, a quien pronto conocerás. Con él descubrirás a la sincronicidad, te explicará acerca de las cosas extrañas que nos pasan. Lo soñarás en la cabecera de una mesa en la que estás sentada junto a Roque, Saturno y Júpiter. Ahora viene la parte que no te gustará, prepárate, hazte a la idea de una vez… He descubierto que hay energías que se caracterizan por ciertas formas; recurrí a una de ellas, ofrendé algo que amamos… a las musas. Las observé, sus largos cabellos, rubios, castaños, rizados, lacios.

    musas y magos
    Musas, energía divina
    que danza a mi alrededor,
    me contemplan y aman.
    Inspírenme, llénenme de su luz,
    diosas de cabello largo,
    les he dado como sacrificio el mío
    a cambio del favor de sus dones:
    arte, sabiduría, creatividad,
    inspiración, belleza,
    lo que ilumina al espíritu.

    No te puedo negar que hay días en que estoy arrepentida, entonces pienso en ellas… Este será un recuerdo de celebración, será un proceso de alegría, aprendizaje, tristeza, revelación, de nosotras y del mundo. Debemos aprender también de las sombras, sacarlas a la luz, recuerda —todo tiene un lado oscuro-brillante—. Entregué el ego a las musas, la coleta la doné a los niños con cáncer, sabrás hacerlo cuando llegue el momento.

    Sueños y el tercer ojo

    Tendrás sueños con aire enigmático: el espíritu se manifestará. Me ha hecho explicar lo que es un arquetipo, aunque fui interrumpida por mamá. Junto a ella, a las tías Tirosina y a los abuelos conocimos a un rey de Inglaterra, sospecho que lo hicimos juntos en una vida pasada. Conocí a nuestro amor platónico, el bajista, lo abracé y reímos juntos. Se viene un cambio global, entrarás en temas que te sobrecogerán. No te asustes. No quiero contarte más, no seas impaciente, recuerda lo que Oogway le dice a Po.

    Yesterday was history, tomorrow is a mystery, today is a gift.
    That is why it is called the present.

    El ayer fue historia, el mañana es un misterio, el ahora es un regalo. Por eso es llamado presente.

    Kung Fu Panda: Oogway habla con Po

    No te cuestiones demasiado, haz caso cuando Roque te lo pida. ¿Crees que podríamos cambiar algo del futuro si te lo cuento ahora? Creo que no… no juguemos demasiado con las paradojas.

    Atte. Catalina, con un mensaje del futuro, 2020

    P.D. Ayer en la noche Roque me pidió que, si viajo en el tiempo, no me case con alguien más.


    [1] El que contrató al grande de Patan ‘Arniko’, para construir estupas en todo Oriente, amigo por un tiempo de Marco Polo de Venecia. Serie Netflix, Marco Polo, 2014 (soñé con ese Kublai Khan)

    [2] «Las iniciaciones primitivas son a todas luces misterios de transformación de la máxima importancia espiritual». Cita 384 «En los contenidos inconscientes hacen aparición con inequívoca claridad el entero simbolismo iniciático». Cita 385 Jung, Dos escritos sobre psicología analítica

  • Química

    Química

    Contraste sucesivo.

    Fenómeno que exige al ojo

    manifestar su color

    complementario;

    Si se visualiza un

    cuadrado verde y

    se cierran los ojos,

    la imagen residual será la de

    un cuadrado rojo y viceversa.

    – Johannes Itten

    Prima materia: Neurotransmisores y hormonas
    Mira fijamente 10 seg.

    Miravalle, el futuro, año 2019

    ¿Cómo el rojo se transforma en verde? ¿Cómo el agua en nubes? ¿Cómo cumplimos con los ciclos de nacer, ser niños, adolescentes, adultos, ancianos y morir? ¿Cómo soy capaz de sentir tristeza y alegría al mismo tiempo? ¿Cómo cambia el mundo segundo a segundo? No percibo la mutación instantánea, compruebo la transformación en el espejo, con el paso de los años.

    La química es la ciencia que estudia los cambios a nivel de la materia, todo lo que tiene masa y ocupa un espacio. Nace de la alquimia.

    Alquimia y la Prima Materia

    Los vínculos entre las personas han sido representados por el colectivo como «química». «Tenemos química» suelen decir las parejas. ¿Qué tienen que ver la química, los elementos de los filósofos, la alquimia y el gran misterio del amor?

    Los alquimistas, o filósofos del fuego como se los conocía, fueron los primeros en observar la mutación de las sustancias, en el camino de su búsqueda de la esencia, la Prima Materia , desde la que emanan todas las formas. Jorge César Parodi —psicólogo transpersonal— indica: El objetivo central de la Obra interior era contactar con el espíritu resiliente en ella [Materia Prima]. Psicológicamente, habla de la unidad que debe existir entre la mente racional y la Consciencia superior.[1]

    Tales de Mileto —mercader y hombre de Estado de la Antigua Grecia, matemático, astrónomo, filósofo, maestro de Pitágoras—, fue quien propuso que la Prima Materia nace del agua. Anaxímenes dijo que del aire, Heráclito del fuego y Jenófanes de la tierra. Estos cuatro filósofos presocráticos dejan asentadas las «raíces de Empédocles».

    Actualmente, la química fija como base de los organismos al hidrógeno (gr. hidro ‘agua’; gen ‘generación’), que abarca el 75% de las moléculas del universo, forma las tres cuartas partes de la masa solar y la décima de los océanos. Fija también al nitrógeno, que representa el 78% del aire que respiramos. Al oxígeno (gr. Oxys ‘ácido’;gen ‘generación’),el porcentaje restante del aire, que además es uno de los tres átomos del agua, el que permitió la vida en la Tierra y el que aviva al fuego. Y finalmente, al carbono, que forma a los organismos vivos de la Tierra —algunos lingüistas concuerdan en que la raíz etimológica viene del término indoeuropeo ker- ‘quemar’ o ‘de color oscuro’—.

    Química y alquimia

    Neurotransmisores y hormonas

    Estas sustancias son la base de neurotransmisores y hormonas, biomoléculas que producen efectos en la estructura y función de órganos y sistemas del cuerpo. Intervienen, por ejemplo, en la sinapsis; por ende, la interacción entre ellas moldea: todo lo que representamos, pensamos, sentimos, percibimos e intuimos. La principal diferencia entre las biomoléculas es su comunicación.

    Los neurotransmisores se relacionan únicamente con la neurona inmediata. La hormona, en cambio, se comunica por medio de las células sin importar lo lejos que estén, a través de: «vía roja», la sangre; el flujo axoplasmático (entre axones de neuronas) ; o por el espacio intersticial (entre células). Roque me dio una clave para recordar a las principales, tienen la misma terminación que mi nombre, Catal-ina.

    Sabemos que Katmandú constituyó en el pasado varios reinos; tomemos su ejemplo para hacer la siguiente comparación. Nosotros abarcamos al Sistema Nervioso Central (SNC), al Sistema Nervioso Periférico (SNP) y ese otro reino desde el que percibimos el mundo. Estos tres forman uno solo: el cuerpo. Tiene un comité de cabeza —el cerebro—, vías de comunicación —ganglios, nervios, venas—, ministerios —los órganos— y ciudadanos de todo tipo. Conoceremos a los principales neurotransmisores y hormonas, protagonistas esenciales de «la vida en verde».

    De la familia Tirosina nacen sus tres hijas catecolaminas: Dopamina, Noradrenalina y Adrenalina. Del linaje Gónada emanan las hormonas sexuales: Progesterona, Estrógeno y Testosterona. Pertenecientes a otras cunas: Serotonina, Oxitocina, Endorfina y Cortisol. Las hormonas crean estados corporales, emociones —del latín motio ‘cambiar de posición en el tiempo’—. Charles Darwin dijo que son resultado de la evolución.

    Tenemos química, suelen decir las parejas

    El 31 de diciembre de 2015, Roque y yo cenábamos cerca de la catedral de Notre-Dame, en un pequeño y acogedor restaurante. Él parecía nervioso. Corrimos después tomados de la mano hacia el metro, en dirección a Champ de Mars. Días antes, en la noche del trece de noviembre, la capital francesa había sido víctima de una serie de ataques terroristas coordinados que dejaron 130 muertos y más de 400 heridos. Se respiraba tensión en la ciudad, abrieron las líneas del metro y controlaron el tumulto de manera que no hubiera alguno. Llegamos a la Torre Eiffel un minuto antes de las doce. En segundos llegó el 2016, el Gran Año. Se encendieron las luces resplandecientes de la Torre y nos iluminaron durante un minuto. Aquella noche hubo más fuegos artificiales en Salinas que en el Pont de l’Alma. Apagaron las luminarias y todos se dispersaron. Con Roque permanecimos cerca de dos horas tomando unas copas con una pareja de italianos.

    Pasadas las dos de la mañana, de vuelta en el hotel, nos desvestimos, nos metimos entre las cobijas y dimos paso a la oscuridad. Sentí como sus dedos tomaban los míos mientras deslizaba un anillo sobre el anular de mi mano izquierda.

    —No te asustes —me dijo.

    Me abrazó y besó dulcemente mis párpados.


    [1] César Parodi, Psico-cosmología, (Córdoba: Brujas, 2005), 349

    [2] James, M.R. Apocryphal New Testament. p. 25. Citado por Jung, Los arquetipos y lo inconsciente colectivo, 34, cita 74.

  • Libros de neurociencia: 7 esenciales

    Libros de neurociencia: 7 esenciales

    Para comprender

    tu mente,

    tus emociones

    y tu realidad

    – CAROLINA

    Carolina Ortega Cepeda, autora de Prima Colorum ¿Qué color eres?, exploradora del crecimiento personal y el despertar espiritual a través del color.

    ¿Qué pasaría si tu cerebro ya hubiera leído este artículo antes de que lo decidas tú?

    Eso es exactamente lo que la neurociencia lleva décadas demostrando: que la mayoría de tus decisiones ocurren a nivel subconsciente, milisegundos antes de que creas haberlas tomado. Daniel Kahneman lo llamó Sistema 1 y Sistema 2. Antonio Damasio lo demostró con pacientes que, pese a tener una inteligencia intacta, eran incapaces de elegir qué camisa ponerse porque su cerebro emocional había sido dañado. Y Bruce Lipton fue más allá: tus células no responden solo a tus genes, sino a las creencias que viven en tu mente. La realidad que experimentas cada día no está ahí afuera esperándote. La construyes tú, neurona a neurona, emoción a emoción.

    Si estás aquí, probablemente ya lo intuías. Quizás te has preguntado por qué ciertos patrones se repiten en tu vida, por qué el miedo te paraliza justo cuando más necesitas actuar, o por qué algunas personas parecen transformar el dolor en combustible mientras otras quedan atrapadas en él. La respuesta está en la arquitectura invisible de tu sistema nervioso, en el lenguaje que hablan tus hormonas y en el peso acumulado de imágenes que tu cerebro lleva clasificando desde que abriste los ojos por primera vez. El sistema nervioso es la llave.

    Y estos 7 libros de neurociencia son las puertas.

    El error de Descartes by Antonio Damasio
    Phineas Gage. Photograph by Jack and Beverly Wilgus
    1. El error de Descartes — Antonio Damasio

    Antonio Damasio · Destino, 1994 | Neurociencia cognitiva · Emociones · Toma de decisiones

    Descartes legó al mundo occidental la certeza de que la razón y el cuerpo son entidades separadas. «Pienso, luego existo» era la fórmula que ponía a la mente por encima de la materia. Antonio Damasio, uno de los neurocientíficos más influyentes del siglo XX, pasó décadas estudiando pacientes con lesiones cerebrales específicas para demostrar que esa separación es, precisamente, el gran error.

    Sus pacientes conservaban intacta la inteligencia racional pero eran incapaces de tomar decisiones cotidianas. ¿Por qué? Porque el cerebro emocional —el sistema límbico— había sido desconectado. Sin emoción, la razón queda paralizada. Damasio denomina a este mecanismo el marcador somático: las emociones funcionan como señales del cuerpo que guían la toma de decisiones incluso antes de que el pensamiento consciente entre en escena.

    El error de Descartes fue creer que la razón se puede dirigir únicamente con el pensamiento, cuando instinto y emoción lo determinan: se influyen simultáneamente.

    Neurociencia cognitiva
    2. Neurociencia Cognitiva — Diego Redolar Ripoll

    Diego Redolar Ripoll · Editorial Médica Panamericana, 2014 | Neurociencia · Aprendizaje · Sistema Nervioso

    Esta obra monumental de Diego Redolar es el texto de referencia académica como columna vertebral científica de la neurociencia. Desde la estructura microscópica de las neuronas hasta los circuitos de la emoción, el aprendizaje y la percepción, Redolar construye un mapa exhaustivo de cómo el cerebro procesa, almacena y transforma la información.

    ¿Sabías que el sistema olfativo es el único sentido en el que los receptores son directamente neuronas, sin células intermediarias? Que el epitelio nasal contiene 400 genes para receptores olfatorios, frente a los apenas 3 genes para la visión cromática. Eso hace que un olor pueda activar recuerdos con una precisión y una carga emocional que ninguna imagen o sonido puede igualar.

    Para quienes llegan a la neurociencia desde el desarrollo personal o la espiritualidad, este libro puede sentirse denso. La recomendación es usarlo como diccionario de consulta.

    Daniel Goleman. Inteligencia emocional
    3. Inteligencia Emocional — Daniel Goleman

    Daniel Goleman · Kairós, 1995 | Emociones · Bienestar emocional · Inteligencia

    Publicado en 1995, este libro no solo fue un fenómeno editorial mundial: fue el catalizador que trasladó la neurociencia de las emociones al lenguaje cotidiano. Daniel Goleman sintetizó décadas de investigación para demostrar que la inteligencia emocional —la capacidad de reconocer, gestionar y canalizar las propias emociones y las de los demás— predice el éxito en la vida de manera mucho más confiable que el coeficiente intelectual.

    La piedra angular del libro es la amígdala: esa pequeña estructura del sistema límbico que actúa como guardiana emocional del cerebro, activando la respuesta de lucha o huida en milisegundos. Goleman explica cómo el secuestro amigdalar —ese momento en que las emociones sobrepasan la razón— puede arruinar relaciones, decisiones y oportunidades. Y, lo más importante: cómo entrenarse para gestionarlo.

    «El hecho de mantener en jaque a las emociones angustiosas constituye la clave de nuestro bienestar emocional. Los extremos —emociones desmesuradamente intensas o que se prolongan más de lo necesario— socavan nuestra estabilidad.»
    — Daniel Goleman

    neurociencia
    4. Pensar rápido, pensar despacio — Daniel Kahneman

    Daniel Kahneman · Debate, 2012 | Psicología cognitiva · Toma de decisiones · Sesgos cognitivos

    Premio Nobel de Economía en 2002, Kahneman transformó la ciencia del comportamiento humano con una pregunta aparentemente simple: ¿cómo tomamos decisiones? Su respuesta dividió la mente en dos sistemas que trabajan en paralelo. El Sistema 1 opera de forma rápida, automática e inconsciente —es el que te hace retirar la mano del fuego antes de sentir el dolor—. El Sistema 2 es lento, deliberado y consciente —el que usas al resolver un problema matemático o planificar un viaje—.

    El problema, según Kahneman, es que confiamos demasiado en el Sistema 1 en situaciones que requieren el Sistema 2. Y el resultado son los sesgos cognitivos: esas distorsiones sistemáticas del pensamiento que nos llevan a tomar malas decisiones sin darnos cuenta.

    «Saltar a las conclusiones es eficiente si es probable que las conclusiones sean correctas y los costes de un error ocasional son aceptables. Saltar a las conclusiones es arriesgado cuando la situación no es familiar, es mucho lo que uno se juega y no hay tiempo para obtener más información.»

    — Daniel Kahneman

    Para el público de la Nueva Era, este libro es especialmente revelador: demuestra que incluso las personas más intuitivas o espiritualmente desarrolladas operan con sesgos inconscientes. La conciencia real requiere activar deliberadamente el Sistema 2.

    Cerebro femenino
    5. El cerebro femenino — Louann Brizendine

    Louann Brizendine · RBA Libros, 2006 | Neurociencia · Género · Hormonas · Cerebro femenino

    ¿Por qué las mujeres procesan las emociones de manera diferente? ¿Por qué la intuición femenina existe como fenómeno neurológico real y no como superstición? La neuropsiquiatra Louann Brizendine responde estas preguntas con décadas de investigación clínica. En el cerebro femenino, las neuronas que trabajan en los circuitos de la observación, la comunicación, la atención y la crianza se desarrollan de forma más extensa. Eso no es un cliché: es biología.

    El estrógeno y la progesterona no son solo hormonas reproductivas: son moléculas que remodelan el cerebro en cada etapa de la vida femenina, desde los primeros 24 meses de vida —la «pubertad infantil»— hasta la menopausia. Brizendine muestra cómo estos cambios hormonales impactan directamente en los estados de ánimo, la percepción social, la agresividad y la empatía.

    Si eres mujer y has sentido que tu cuerpo tiene su propio calendario emocional, Brizendine te dará el mapa neurológico de ese ritmo. Si eres hombre, este libro te dará algo aún más valioso: comprensión real.

    Este libro debería ser parte del pénsum estudiantil de todo adolescente.

    Bruce Lipton
    6. La biología de la creencia — Bruce Lipton

    Bruce Lipton · Gaia, 2005 | Epigenética · Creencias · Biología celular · Conciencia

    Bruce Lipton era biólogo celular cuando hizo el descubrimiento que cambió su vida y, eventualmente, la de millones de lectores: las células no están programadas únicamente por el ADN. Están programadas por el entorno, y el entorno más poderoso es la mente. Esta es la tesis central de la epigenética, la ciencia que estudia cómo el ambiente activa o silencia los genes sin alterar el código genético.

    Lo que Lipton descubrió en el laboratorio fue que la membrana celular —no el núcleo con el ADN— es el verdadero cerebro de la célula. Y esa membrana responde a señales del entorno: moléculas, frecuencias, pero también pensamientos y emociones. En otras palabras: lo que crees sobre ti mismo y sobre el mundo tiene consecuencias biológicas literales en cada una de tus 37 billones de células.

    «La mente juega un papel muy importante en el control de los sistemas biológicos que nos mantienen con vida. La ciencia de la epigenética ha dejado claro que hay dos mecanismos mediante los cuales un organismo puede transmitir la información hereditaria a su descendencia.»

    — Bruce H. Lipton

    Lipton demuestra, con rigor académico, lo que el pensamiento holístico ha sostenido durante siglos: la mente crea la biología.

    ebook Prima Colorum
    7. Prima Colorum: ¿Qué color eres?Carolina Ortega Cepeda

    Carolina Ortega Cepeda · La Observadora, 2023 | Novela espiritual

    Los 6 libros de esta guía son fuentes científicas reales que Carolina Ortega Cepeda estudió, subrayó y citó a lo largo de Prima Colorum . La diferencia es que Prima Colorum no es un manual: es una novela espiritual que hace que la neurociencia, la psicología del color, la alquimia y la física cuántica se vuelvan comprensibles, emocionantes y transformadoras. Porque el cerebro, aprende con lo que resuena. Y uno no puede dejar de resonar con una historia que podría ser la propia.

    En sus páginas encontrarás a Damasio explicado desde Quito, a Kahneman desde una sala de aeropuerto, a Lipton en medio de una pandemia, a Brizendine en una conversación entre hermanos. La ciencia no como dato: como experiencia vivida.

    La neurociencia es la llave. Y estos 7 libros son las puertas.

    #TítuloAutorTema clave¿Para quién?
    1El error de DescartesAntonio DamasioRazón + emociónTodos
    2Neurociencia CognitivaDiego RedolarArquitectura cerebralEstudiantes / curiosos avanzados
    3Inteligencia EmocionalDaniel GolemanGestión emocionalPrincipiantes · ideal para empezar
    4Pensar rápido, pensar despacioDaniel KahnemanSesgos y decisionesAmantes del autoconocimiento
    5El cerebro femeninoLouann BrizendineHormonas y cerebroMujeres · parejas · terapeutas
    6La biología de la creenciaBruce H. LiptonEpigenética y menteNueva Era · espiritualidad + ciencia
    7Prima ColorumCarolina Ortega CepedaTransformaciónTodos
  • Sueños: Guía infalible en 5 pasos para recordarlos

    Sueños: Guía infalible en 5 pasos para recordarlos

    El sueño

    conecta dimensiones,

    intercambia imágenes

    e información.

    – CAROLINA

    Carolina Ortega Cepeda, autora de Prima Colorum ¿Qué color eres?, exploradora del crecimiento personal y el despertar espiritual a través del color.

    Sueños… ¿Por qué querrías recordar lo que sueñas? Porque tu inconsciente te dará información valiosa. Los Beatles soñaron sus canciones, al igual que el creador de la tabla periódica. Hay personas que han recibido respuestas a sus problemas o fragmentos del futuro.

    No muchos conocen que los sueños además de prestar información de lo inconsciente, están conectados con otras dimensiones de tiempo y espacio, con el multiverso.

    Culturas alrededor del mundo, están consientes del inmenso valor energético que nos prestan y por lo mismo los sueños son considerados sagrados. En algunas tribus son compartidos y analizados como un ritual en las primeras horas del día. Sin embargo en la cultura occidental se los considera “producto de una mala digestión”. 

    Te doy una guía infalible para recordarlos:

    diario de sueños
    1. Crea un diario de sueños

    Escoge un cuaderno con una linda portada, que te motive a escribir y mantenlo en tu mesita de noche.

    suenos
    2. Dales una fecha y un título

    Anota la fecha en que sueñas y agrega un título: palabras claves para que lo puedes asociar en el futuro.

    uio mar
    3. Anota todo lo que recuerdes.

    No importa si no recuerdas nada al comienzo. La clave es mandar un mensaje al momento de ir a dormir, decirle a tu mente “voy a recordar mi sueño al amanecer” y repetirlo durante varias noches. En algún punto recordarás el menos que fue un sueño feliz. Cada vez los mensajes serán más claros, serán páginas con detalles.

    sueno
    4. Hazlo a primera hora del día. 

    Mientras más pasa el tiempo después de despertar, las imágenes se alejan y lo más probable es que se pierdan. Por eso es importante ‘vaciar la mente’ al despertarse, anotar todo lo que recuerdes, todo.

    sueños
    5. Se constante. 

    Mientras mayor registro tengas, tendrás mayor control, sueños más largos que recordar, incluso lugares a los que regresarás. Hay soñadores expertos que han dado nombres a sus ‘ciudades de sueños’.

    A pesar de que el recuerdo del sueño sea perfecto, se muestran en símbolos, por lo que es complejo entenderlos. Sin embargo los símbolos son códigos que el alma entiende y por lo tanto compensan la energía consiente. De todas formas, con el tiempo verás que los símbolos cobrarán sentido para ti y los mensajes serán cada vez más descifrables.

    Es una ‘forma increíble de vivir’ pues al soñar puedes viajar, reír, ver a personas que ya no están, a tu amor platónico o visitar el país que tanto añoras. Incluso podrías aprender a controlarlos, pero eso es parte de ‘Sueños Lúcidos’ en un próximo blog. 

    ¡Buena noche!

  • Imagen

    Imagen

    No pidas peras al olmo.

    – Hilda Levy

    Vivo en Madrid desde el otoño de 2015, si bien mi punto base es Ecuador. Hace un par de semanas, Kripa me contactó e invitó a su boda en Katmandú. Busqué los pasajes y me animé cuando vi que costaba una quinta parte de lo que valdría saliendo desde Quito. Llamé a mis padres y les conté que viajaría a Nepal. A papá no le gustó la idea: «Estudiar es tu objetivo de vivir un año en España, no ir de viajera por allí», —replicó en tono sarcástico.

    Me costó trabajo hacerle cambiar de parecer… incluso apelé a la adulación, lo hago mucho con él, aunque casi nunca para convencerlo. Tenemos similar carácter, rugimos como leones al discutir. Esta vez tengo una ventaja, estoy lejos y papá me extraña.

    La semana previa a la aventura, viajé al fantástico mundo de Julio Verne en la Gran Vía: me sumergí en su exposición interactiva en el edificio de Telefónica. Al entrar a la galería, vi un tumulto de gente reunida frente a una caja de luz gigantesca. Del techo colgaban en el centro las siguientes palabras:

    Imagen. Frase Julio Verne. Exposición interactiva "Los límites de la imaginación". Madrid
    Caja de luz exposición interactiva. Julio Verne «Los límites de la imaginación». Telefónica-Madrid

    Al detenerme observé fijamente, desde allí descifré el mensaje iluminado: «Todo lo que una persona puede imaginar otras podrán hacerlo realidad» Julio Verne (1828-1905). ¡La frase me movió tanto! Fue un mensaje directo del Universo, días después la publiqué en redes sociales.

    Agradecí a papá por no obligarme a ser abogada como él y mis hermanos, por dejarme ser lo que yo quiera. Papá es aficionado a Facebook, cuando vio mi publicación comentó: «Ay hija hermosa, a lo mejor es cierto». No fue uno de sus mensajes de doctor en leyes, como acostumbra, sino uno que brotó en ese momento de su corazón. ¿Cuántas veces me lo ha contado? ¡Cuánto quiso él viajar! Como a Julio Verne, no se le alinearon las estrellas para ir a dar la vuelta al mundo en cuerpo. Así como el escritor vivió a través de los viajes de su hermano, papá vive a través de los míos.

    Días antes de partir, mamá me contó cómo comentaba feliz y orgulloso: «La Catita viajará a Nepal en los próximos días».

    Imagen [lat. imago] es todo lo que el cerebro presta atención, representa y ordena a través de células nerviosas: las ‘neuronas’. Estas, agrupadas en circuitos, se modifican biológicamente creando ‘representaciones neurales’: redes que crean información interna (visual, auditiva, etc.). La mente es el archivo de las neuronas. El pensamiento su forma y orden. Influyen en el comportamiento y las acciones.

    – Antonio Damasio, neurocientífico

    El archivo de imágenes, los circuitos o “redes” que tengo a través de mi familia es amplio y diverso. De niña imaginé innumerables mundos y escenarios vitales: bailarina, cantante, escritora, doctora de muñecas. Con mi hermano menor, José María, he sido astronauta, superheroína y luchadora. Con el mayor, Ramón, fui campeona mundial de patineta y vencedora de obstáculos de pista en bicicleta. El límite estaba en nuestra imaginación.

    Con mis padres cantamos alegres canciones en los viajes, comimos tripas de res y recorrimos sin fin por los páramos. Mi madre me enseñó pronto a sacar de la cabeza las imágenes negativas; así, «no te amargas la existencia». Mi padre me enseñó —como su padre a él— que «las personas somos todas diferentes como los cinco dedos de las manos».

    Crear la realidad

    Todos estos estímulos intensos y frecuentes son como las bolitas de la película Intensamente, que en grupo crean a las “islas” de mi Sistema Nervioso: isla escribir, isla aventura, isla musical, isla déjalo ir, isla empatía. Las imágenes —o bolitas de colores— son las ‘neuronas’ que viajan a través de los tubos o circuitos neurales y crean “islas”. Este proceso se llama sinapsis; existen la sinapsis eléctrica y la sinapsis química, en ellas intervienen hormonas y neurotransmisores.

    Las imágenes tinturan, dan el tono al archivo de la mente y determinan el comportamiento. La energía en movimiento crea vibraciones, formas, “islas”, sistemas, sentimientos, emociones y pensamientos.

    De camino al aeropuerto de Barajas, llevo sobre los hombros la mochila que papá me regaló, una Bass Pro Shop camuflaje. Tanto él como mamá me alentaron a ser del color que quiera. Pienso en ellos con gratitud por haber sembrado en mí millones de imágenes y colores que aún me hacen vibrar.

  • Ser

    Ser

    1–2 minutos

    Un día soñé ser escritora,

    sueño despierta.

    – CATALINA

    El despertar a través del color. Catalina en Katmandú. Prima Colorum

    Pokhara, 24 de febrero de 2016

    Sentada con las piernas entrecruzadas sobre las estribaciones de los Himalayas, meditaba sin saberlo. Hablé con Pramod sin prejuicios, observándolo todo a mi alrededor. Agradecía estar ahí.

    — Mmm —dudé— creo que rojo… rojo es mi color favorito.

    Su pregunta ronda en mi cabeza constantemente hasta hoy.

    Pramod me habló acerca de la meditación oriental, cómo llegar a ser Buda, me contó cómo se sienten los iluminados.

    — Perciben que todo está bien a su alrededor, sienten felicidad, tranquilidad —me dijo.

    — Yo me he sentido así —le respondí.

    — Muchas veces buscamos las respuestas en el exterior, cuando las tenemos dentro.

    No sé cómo, ni de dónde, vino a mí una idea… ¿Del espíritu? Lo dije en voz alta y se esparció en el viento.

    — Escribe con la piedra que tienes en la mano, sobre la piedra de esta montaña: «Soy una escritora», así quedará grabado en piedra y lo serás —me animó.

    — Seré una escritora —escribí con piedra sobre los Himalayas.

    — No —dijo— no seré, tienes que escribir:

  • Newton 1666: El Encierro que desbloqueó el Código de la luz

    Newton 1666: El Encierro que desbloqueó el Código de la luz

    La gravedad explica los

    movimientos de los planetas,

    pero no puede explicar

    quién pone los planetas

    en movimiento.

    – Isaac Newton,

    físico y alquimista

    Newton y el código de la luz

    ¿El código de la luz? Es fascinante cómo uno de los periodos más sombríos de la historia se convirtió en el trampolín para la mayor revolución científica de la modernidad. Lo que para el mundo fue la devastadora Gran Plaga de Londres, para Isaac Newton fue su Annus Mirabilis (Año de las Maravillas).

    En 1665, la peste bubónica obligó al cierre de instituciones para frenar el contagio y todos al encierro. Newton, un joven estudiante de 23 años en la Universidad de Cambridge, se refugió en la granja familiar de Woolsthorpe Manor. Allí, sin profesores ni distracciones sociales, entró en un estado de introspección profunda. Él mismo describiría este periodo como la época en la que estuvo «en la flor de su edad para la invención».

    El legado de 1666: un salto cuántico en la comprensión

    Es difícil exagerar la importancia de este aislamiento. En apenas 18 meses, Newton sentó las bases de la ciencia moderna:

    • La naturaleza de la luz: Descubrió que el blanco no es la ausencia de color, sino la suma de todos ellos.
    • El lenguaje del cambio: Diseñó el cálculo infinitesimal.
    • El orden del cosmos: Formuló la ley de la gravitación universal.

    Aunque Newton era extremadamente reservado y muchos de estos hallazgos no se publicaron hasta décadas después (como en sus célebres Principia de 1687), la chispa de la genialidad se encendió mientras el mundo exterior permanecía en pausa.

    El prisma y la invención del «Espectro»

    Fue en este retiro donde Newton, el «físico-alquimista», realizó su experimento más icónico. Al enfocar un rayo de luz solar en la cara de un prisma triangular de cristal, observó cómo la luz se refractaba en un arcoíris vibrante.

    Experimento del prisma por Isaac Newton. Prima Colorum

    Newton bautizó esta banda de colores como espectro (del latín spectrum, que significa «apariencia» o «aparición»). Inspirado por los filósofos de la Antigua Grecia —quienes buscaban la relación entre el color, las notas musicales y los astros—, clasificó siete colores como lo hicieron ellos: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta. Y ahora ya sabes de donde viene la portada de Pink Floyd, The Dark Side Of the Moon.

    El código de la luz se descifró. El color dejó de ser visto como una mancha sobre los objetos para entenderse como una propiedad intrínseca de la luz. Sin luz, solo existe el negro: la ausencia total de información visual.

    La Materia, la Onda y el Observador

    Hoy sabemos que la luz blanca contiene todas las longitudes de onda del espectro visible. Cuando la luz golpea un objeto, este absorbe ciertas frecuencias y rechaza otras.

    Por ejemplo, una manzana roja no «es» roja en el sentido estricto; simplemente posee pigmentos cuya estructura atómica absorbe todos los colores excepto el rojo. Esa onda es la que rebota (se refleja) hacia nosotros.

    Sin embargo, aquí es donde la física toca lo cuántico: el color no es solo una propiedad de la luz, sino una construcción de la consciencia. Para que el color «exista» como tal, requiere de la mirada de un observador. Es nuestra mente la que decodifica la frecuencia vibratoria y la transforma en una experiencia cromática.

    En Prima Colorum, entendemos que la energía física y el observador cuántico son dos caras de la misma moneda: la luz propone, pero el observador dispone.