Un día soñé ser escritora,
sueño despierta.
– CATALINA

Pokhara, 24 de febrero de 2016
Sentada con las piernas entrecruzadas sobre las estribaciones de los Himalayas, meditaba sin saberlo. Hablé con Pramod sin prejuicios, observándolo todo a mi alrededor. Agradecía estar ahí.
— ¿Qué color eres? —me preguntó de repente.
— Mmm —dudé— creo que rojo… rojo es mi color favorito.
Su pregunta ronda en mi cabeza constantemente hasta hoy.
Pramod me habló acerca de la meditación oriental, cómo llegar a ser Buda, me contó cómo se sienten los iluminados.
— Perciben que todo está bien a su alrededor, sienten felicidad, tranquilidad —me dijo.
— Yo me he sentido así —le respondí.
— Muchas veces buscamos las respuestas en el exterior, cuando las tenemos dentro.
No sé cómo, ni de dónde, vino a mí una idea… ¿Del espíritu? Lo dije en voz alta y se esparció en el viento.
— Me gustaría ser escritora.
— Escribe con la piedra que tienes en la mano, sobre la piedra de esta montaña: «Soy una escritora», así quedará grabado en piedra y lo serás —me animó.
— Seré una escritora —escribí con piedra sobre los Himalayas.
— No —dijo— no seré, tienes que escribir:
«Soy una escritora». No importa cómo lo hagas, algún día solo fluirá en ti.






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