¿Alguna vez te has preguntado qué es realmente lo que ves cuando miras al mundo? Lo que llamamos «realidad» es, en esencia, una inmensa red de energía en vibración esperando a ser interpretada por un observador: tú.
La Sinfonía del Universo
La gran red de energía se llama espectro electromagnético, es la manifestación de la vibración del universo. La ciencia lo estudia a través de ondas, midiendo su pulso de formas específicas:
Longitud: El ancho de la onda.
Amplitud: Su altura y profundidad (su fuerza).
Frecuencia: Cuántas veces se repite ese ciclo en un segundo (medido en Hercios o Hz).
Para medir estas ondas de luz, el Sistema Internacional utiliza los nanómetros (nm), una medida tan ínfima que equivale a la milmillonésima parte de un metro. Es en este nivel microscópico donde ocurre la magia.
¡Eres tú, el Espectro Visible!
En este vasto océano de energía, existen extremos asombrosos. En un lado, tenemos los rayos cósmicos que viajan desde lo más profundo del espacio con frecuencias altísimas y ondas cortas y veloces. En el otro, las ondas de radio, largas y pausadas.
Sin embargo, el ser humano solo tiene acceso a una «rendija» minúscula de esta escala: el espectro visible. Estas son las únicas vibraciones que nuestros ojos pueden captar, situadas entre los 390 nm y los 770 nm. Fuera de ese rango, la energía sigue ahí, pero es invisible para nosotros. A lo que nosotros llamamos «colores», el universo lo llama simplemente «frecuencia».
El Sistema Nervioso: Tu Decodificador Cuántico
Para convertir esta energía en «mundo», contamos con una red de cableado interno asombrosa: nuestro Sistema Nervioso. Activado por cargas eléctricas, este sistema intercambia información constante entre el adentro y el afuera, el pasado y el presente.
Somos traductores de frecuencias. El archivo de nuestras imágenes internas da tono y forma a la realidad. Por eso, el espectro visible no es solo luz; es aquello a lo que decides prestar atención. Lo que ves es lo que resuena contigo: el observador crea el paisaje al ser consciente de él.
Descubre cómo el aislamiento de Isaac Newton durante la Gran Plaga de 1665 dio origen al Annus Mirabilis. Explora cómo el encierro transformó la oscuridad en el descubrimiento del espectro de luz y sentó las bases de la energía física moderna. ¿Fue el aislamiento tan clave?
Las teorías de creación —desde el big banghasta el abrir de ojos—comparten un mismo hilo: movimiento. La mística oriental, alquimistas y cristianos denominan al movimiento, el «soplo de Dios». La leyenda dice: se hizo la luz y fue buena, Dios nos creó a su imagen, con polvo de la tierra y sopló sobre nuestras narices, aliento de vida.
El movimiento crea universos. Este es el universo de Catalina. Su viaje empieza entre las montañas de los Himalayas. Con una pregunta: «¿Qué color eres?». La pregunta queda suspendida en su mente, como una vibración que le atraviesa. «¿Color? ¿Qué es? ¿De dónde nace? ¿Cómo se compone aquello que sentimos, vemos y no vemos?»
El color es energía. Es la materia que vibra en todo lo que existe: en los cuerpos, en los pensamientos, en las emociones y en lo que intuimos sin comprender del todo. De hecho, estamos hechos de un 99.9999 % de energía. El resto es apenas una fracción de materia.
Todo está en movimiento, todo vibra, todo movimiento es energía
La energía visible es solo una mínima parte de un espectro inmenso: el espectro electromagnético. En esa escala interminable, una banda diminuta el espectro visible, son las únicas vibraciones que el ser humano puede ver, comúnmente conocidas como:
colores
El físico alquimista Isaac Newton lo comprendió al observar un rayo de luz en el experimento del prisma. Enfocó el rayo en una de las caras de un prisma triangular de cristal y vio como en otra cara, se dividió la luz en siete colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta.
Rojo: las imágenes de ‘afuera’
Estamos expuestos a millones de estímulos o ‘imágenes de afuera’: colores, formas y texturas, captadas por los sentidos. Su luz toca nuestros ojos, atraviesa la córnea, el iris [1], el cristalino, la retina… y allí, los conos y bastones detectan tres colores: rojo, verde y azul, los Prima Colorum, o ‘colores primarios’ de la luz. Cada color vibra con cierto tipo de energía.
Conoce cómo se crea la luz en el cerebro ➜
En la gran red, el hilo rojo nos enraíza, materializa y nos permite percibir.
Es vivir la experiencia Muladhara. Llevar sangre caliente corriendo por las venas. Poder relatarlo y a los tonos, las conversaciones, las esencias, los sabores y las texturas de la creación. Conectar con la cálida energía del planeta en el Cotopaxi, el Mediterráneo o Katmandú.
Vivir en rojo permite a Catalina conocer a Roque. Él es una fracción de sus imágenes conscientes. Muy pocas son atraídas por la consciencia, o —resuenan con el observador—.
Verde: las imágenes de ‘adentro’
Una antigua máxima reza:
«Omne superius
sicut inferius»
[todo lo de arriba es
como lo de abajo]
– Hermes Trismegisto,
alquimista
Entre la tierra roja y el cielo azul yace el verde del sentir: el puente que conecta y transforma. En la rueda verde Anahata se reconcilian lo físico y lo espiritual. Todo se percibe allí: el revoloteo de mariposas, el vacío en el estómago, la felicidad o la falta de aire.
El sentimiento, es la unión de las imágenes deadentro y de afuera. Procesa información del pasado, vibraciones del presente y vislumbres del futuro; atraviesa dimensiones y multiversos. De este archivo nace la ‘caja negra’ o mente[2].
Los colores no solo se ven, se sienten
Catalina piensa que cada mente es un filtro y que cada Uno teje la realidad que habita. Sin embargo, tras conocerla, Roque no logra recordarla. Ella nunca solía resonar con hombres como él: serio, sistemático, de pocas palabras, un Mr. Darcy, virgo. Meses después de conocerlo, sueña con él. ¿Qué significa esto Universo?, pregunta desconcertada.
Azul: las imágenes del ‘otro reino’
Los sueños, las ensoñaciones, las fantasías y la imaginación son imágenes inconscientes: hilos azules del chakra Ajna, del otro reino.
Catalina, la Tejedora, se sumerge en su interior. Entre páginas y códigos ocultos en la naturaleza encuentra a la alquimia, madre de la química; ante ella se revela el Opus Magnum. Descubre en la Gran Obra que el tiempo y el espacio se doblegan ante la fuerza del corazón, los anhelos y las pasiones del alma.
Reconoce el poder de la energía en los cinco elementos, en la danza de los planetas y en los laberintos que Jung trazó en la psicología transpersonal. El fuego la convierte en maga. Aprende:
Es Uno cuerpo y espíritu, somos Uno con el Universo. Por eso la magia funciona.
Integrar lo aprendido le abre las puertas al mundo nocturno: los déjà vues, los viajes más allá del tiempo y el espacio. El Universo le habla en sueños y mientras camina por la calle. Lo escucha en el soplo del viento y a través de los árboles con telepatía.
La Observadora
Catalina reconoce que las imágenes y los símbolos provienen de todas las dimensiones: del campo electromagnético, del aura, los chakras, los relatos y los cuentos — como este.
Y en su observación, lo que más la desconcierta es comprender que el color necesita de la —consciencia, la tejedora—, que opera detrás de su mirada: aquella que elige, ordena y archiva a las imágenes; que tiñe los hilos de la gran red de energía y los entrelaza con notas musicales en la magnífica armonía de las esferas.
Entonces la maga abandona el “piloto automático”. Descubre el despertar a través del color. Cumple su propósito. Expande su alma. Se sincroniza en este espacio, este tiempo y bajo esta alineación de estrellas.
Simplemente es.
[1] Es un filtro para las ondas: se dilata para recibirlas o se contrae para restringirlas, regulación también relacionada con las emociones. Redolar, Neurociencia Cognitiva, 260.
[2] A través de un proceso llamado sinapsis. Los estímulos crean en el interior de la persona cargas eléctricas y químicas a través de las neuronas o células nerviosas; cuando las cargas son intensas o frecuentes se crean redes de energía: el ‘Sistema Nervioso’.
¿Qué es el color? Descubre en Prima Colorum la fascinante conexión entre la energía física y el espíritu. Aprende cómo tu sistema nervioso decodifica el universo.
«Leí sus experiencias transmitidas de una manera tan fluida, genuina, humana y cercana. Leer Prima Colorum me ha dado tantas enseñanzas, despertar y calma.