Categoría: Rojo

  • Imagen

    No pidas peras al olmo.

    – Hilda Levy

    Vivo en Madrid desde el otoño de 2015, si bien mi punto base es Ecuador. Hace un par de semanas, Kripa me contactó e invitó a su boda en Katmandú. Busqué los pasajes y me animé cuando vi que costaba una quinta parte de lo que valdría saliendo desde Quito. Llamé a mis padres y les conté que viajaría a Nepal. A papá no le gustó la idea: «Estudiar es tu objetivo de vivir un año en España, no ir de viajera por allí», —replicó en tono sarcástico.

    Me costó trabajo hacerle cambiar de parecer… incluso apelé a la adulación, lo hago mucho con él, aunque casi nunca para convencerlo. Tenemos similar carácter, rugimos como leones al discutir. Esta vez tengo una ventaja, estoy lejos y papá me extraña.

    La semana previa a la aventura, viajé al fantástico mundo de Julio Verne en la Gran Vía: me sumergí en su exposición interactiva en el edificio de Telefónica. Al entrar a la galería, vi un tumulto de gente reunida frente a una caja de luz gigantesca. Del techo colgaban en el centro las siguientes palabras:

    Caja de luz exposición interactiva. Julio Verne "Los límites de la imaginación". Madrid
    Caja de luz exposición interactiva. Julio Verne «Los límites de la imaginación». Madrid

    Al detenerme observé fijamente, desde allí descifré el mensaje iluminado: «Todo lo que una persona puede imaginar otras podrán hacerlo realidad» Julio Verne (1828-1905). ¡La frase me movió tanto! Fue un mensaje directo del Universo, días después la publiqué en redes sociales.

    Agradecí a papá por no obligarme a ser abogada como él y mis hermanos, por dejarme ser lo que yo quiera. Papá es aficionado a Facebook, cuando vio mi publicación comentó: «Ay hija hermosa, a lo mejor es cierto». No fue uno de sus mensajes de doctor en leyes, como acostumbra, sino uno que brotó en ese momento de su corazón. ¿Cuántas veces me lo ha contado? ¡Cuánto quiso él viajar! Como a Julio Verne, no se le alinearon las estrellas para ir a dar la vuelta al mundo en cuerpo. Así como el escritor vivió a través de los viajes de su hermano, papá vive a través de los míos.

    Días antes de partir, mamá me contó cómo comentaba feliz y orgulloso: «La Catita viajará a Nepal en los próximos días».

    Imagen [lat. imago] es todo lo que el cerebro presta atención, representa y ordena a través de células nerviosas: las ‘neuronas’. Estas, agrupadas en circuitos, se modifican biológicamente creando ‘representaciones neurales’: redes que crean información interna (visual, auditiva, etc.). La mente es el archivo de las neuronas. El pensamiento su forma y orden. Influyen en el comportamiento y las acciones.

    – Antonio Damasio, neurocientífico

    El archivo de imágenes, los circuitos o “redes” que tengo a través de mi familia es amplio y diverso. De niña imaginé innumerables mundos y escenarios vitales: bailarina, cantante, escritora, doctora de muñecas. Con mi hermano menor, José María, he sido astronauta, superheroína y luchadora. Con el mayor, Ramón, fui campeona mundial de patineta y vencedora de obstáculos de pista en bicicleta. El límite estaba en nuestra imaginación.

    Con mis padres cantamos alegres canciones en los viajes, comimos tripas de res y recorrimos sin fin por los páramos. Mi madre me enseñó pronto a sacar de la cabeza las imágenes negativas; así, «no te amargas la existencia». Mi padre me enseñó —como su padre a él— que «las personas somos todas diferentes como los cinco dedos de las manos».

    Todos estos estímulos intensos y frecuentes son como las bolitas de la película Intensamente, que en grupo crean a las “islas” de mi Sistema Nervioso: isla escribir, isla aventura, isla musical, isla déjalo ir, isla empatía. Las imágenes —o bolitas de colores— son las ‘neuronas’ que viajan a través de los tubos o circuitos neurales y crean “islas”. Este proceso se llama sinapsis; existen la sinapsis eléctrica y la sinapsis química, en ellas intervienen hormonas y neurotransmisores.

    Las imágenes tinturan, dan el tono al archivo de la mente y determinan el comportamiento. La energía en movimiento crea vibraciones, formas, “islas”, sistemas, sentimientos, emociones y pensamientos.

    De camino al aeropuerto de Barajas, llevo sobre los hombros la mochila que papá me regaló, una Bass Pro Shop camuflaje. Tanto él como mamá me alentaron a ser del color que quiera. Pienso en ellos con gratitud por haber sembrado en mí millones de imágenes y colores que aún me hacen vibrar.

  • Ser

    Un día soñé ser escritora,

    sueño despierta.

    – CATALINA

    El despertar a través del color. Catalina en Katmandú. Prima Colorum

    Pokhara, 24 de febrero de 2016

    Sentada con las piernas entrecruzadas sobre las estribaciones de los Himalayas, meditaba sin saberlo. Hablé con Pramod sin prejuicios, observándolo todo a mi alrededor. Agradecía estar ahí.

    — Mmm —dudé— creo que rojo… rojo es mi color favorito.

    Su pregunta ronda en mi cabeza constantemente hasta hoy.

    Pramod me habló acerca de la meditación oriental, cómo llegar a ser Buda, me contó cómo se sienten los iluminados.

    — Perciben que todo está bien a su alrededor, sienten felicidad, tranquilidad —me dijo.

    — Yo me he sentido así —le respondí.

    — Muchas veces buscamos las respuestas en el exterior, cuando las tenemos dentro.

    No sé cómo, ni de dónde, vino a mí una idea… ¿Del espíritu? Lo dije en voz alta y se esparció en el viento.

    — Escribe con la piedra que tienes en la mano, sobre la piedra de esta montaña: «Soy una escritora», así quedará grabado en piedra y lo serás —me animó.

    — Seré una escritora —escribí con piedra sobre los Himalayas.

    — No —dijo— no seré, tienes que escribir: